viernes, 19 de agosto de 2011

Decidir divorciarse

A pesar de que hoy dia es bastante fácil divorciarse, decidir poner fin al matrimonio o a una relación de convivencia es una decisión difícil, porque si uno toma la decisión a la ligera corre el riesgo de lamentarlo después.
De todos modos cuando hay un consentimiento mutuo de que la relación ha llegado a su fin, entonces las parejas se separan más o menos rápido. Y si pensamos en una sociedad que exige a las personas ser exitosos y felices, las frustraciones son más dolorosas y menos aceptadas. Además hay menos tendencia a comprometerse, pero de todos modos se podría decir que no todas las crisis de pareja llevan a una separación necesariamente.
Hay muchos motivos por los cuales alguien quiere distanciarse, puede ser por aburrimiento, baja del deseo, evoluciones diferentes, sentimientos de asfixia o por el contrario por sentirse abandonado, estas son situaciones que en un momento de la vida casi todos nos sentimos confrontados a la pregunta de una posible separación y es importante hablar de ello. Porque no se trata de tomar decisiones apresuradas, un “No quiero saber mas nada y me voy” sino de poder hablar de eso que está fallando, por qué aparecieron las diferencias, qué es lo que necesito y lo que no. En realidad la primer pregunta que hay que trabajar es por qué se llego a este punto? Y esperar a responder esta y otras cuestiones antes de decidir finalmente dejarse. Es decir tomarse el tiempo para madurarlo, pensar y sanar heridas. También poder pensar que tengo que ver yo con lo que esta pasando? Porque como hemos visto en otras oportunidades, tenemos la costumbre de echarle la culpa al otro, el otro es siempre el que me hace, me hiere, me chupa, me asfixia, me vigila, etc. Y la verdad es importante también dejar de ponerse en el lugar de víctima y asumir la responsabilidad que le cabe a cada uno. Porque una pareja está formada por dos personas y ambas tienen que ver en lo que sucede, es por eso que es importante reflexionar y tomarse el tiempo necesario para procesar la salida. Porque tomar una decisión de manera precipitada es más que nada para descargar la tensión interna que es lógica en periodos de crisis, pero igual esto es ilusorio porque uno cree que actuando de esa manera va aliviarse, pero si no se toma una decisión madura y adulta, es mas destructor que aconsejable manejarse de esta manera.
A la decisión de separarse se suman una cantidad de cosas a resolver tanto materiales como por ejemplo la división de los bienes o asumir que va a cambiar el nivel de vida, pero también están los cambios a nivel personal. Porque aparece la pregunta de si podre vivir solo o sola y que pensarán los otros de mi? Y acá surgen una serie de fantasmas que interrogan sobre lo desconocido y sobre la soledad. Esto explica por qué hay muchas personas que prefieren seguir juntas a pesar del desamor, otras dicen que continúan juntas por los hijos, para evitarles el traumatismo de la separación. Acá la verdad es que hay que preguntarse si es por los hijos o por uno mismo, porque es mas fácil poner afuera la propia angustia. Uno puede pensar, cual es la imagen que prefiere que se lleven los hijos, la de una pareja y de una vida adulta donde todos están enojados, agresivos y deprimidos o de dos personas que deciden separarse adultamente y que son papás amorosos y personas con capacidad de rehacer su vida amorosa. Porque parece obvio pero uno se separa de una pareja y no de los hijos, papa y mama se es siempre. Y si esto es motivo de conflicto siempre se puede hacer una consulta que ayude a pensar cómo salir adelante.
Otro tema que aparece es el de la culpa. Son raras las personas que se divorcian sin sentirse culpables, sobre todo porque aquel que deja piensa en el sufrimiento del otro que es dejado y que amó y compartió su vida durante tantos años. Hay muchos que tienen dificultades para enfrentar esta situación y tratan de hacer cosas como para que el otro los deje, porque en la representación colectiva, el que deja es el malo de la película. Pero en realidad, siempre hay alguien que toma la iniciativa de la ruptura y esto no quiere decir que no haya sufrimiento en ambos.
Es que es imposible desear divorciarse y no hacer mal, porque no se puede atravesar una crisis sin sufrimiento. Lo único que hay que tratar es que no sea destructivo, sino que por el contrario pueda ser el origen de una reconstrucción.

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